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miércoles, 1 de julio de 2020

Génesis 1:1-5 El primer día de la creación

Al principio Dios creó los cielos y la tierra, y la tierra estaba confusa y vacía, y las tinieblas cubrían el abismo. Pero el Espíritu de Dios planeaba sobre la superficie de las aguas. Y Dios dijo: —¡Hágase Luz!— y hubo Luz. Dios vio que la Luz era buena y la separó de las tinieblas. Y a la Luz la llamó día y a las tinieblas noche; y fueron la tarde y la mañana el primer día”. (Génesis 1:1-5)

Eso escribió Moisés al inicio de su libro Génesis. Si se toma al pie de la letra, sería un disparate. Pero en su sentido interior y profundo aparece la siguiente pregunta:

¿Qué pueden significar "los cielos" y "la tierra", de los cuales Moisés dice que fueron creados en el principio?

El cielo es lo espiritual y la tierra lo natural en el hombre, que resultaba confuso y vacío, así como es nuestro caso.

Las aguas son nuestro entendimiento intelectual y científico que es insuficiente en todas las cosas. Por eso nuestra ciencia está llena de especulaciones. Muchas de ellas han hecho mucho daño a la humanidad. Muchos dogmas científicos nos llevan a la enfermedad, no solo psicológica, sino también física.

El texto dice: que el Espíritu de Dios flota sobre las aguas de la tierra, es decir el Espíritu de Dios no está dentro del pensamiento intelectual científico del hombre en su primera etapa de evolución espiritual. Por eso aun es un hombre material y no espiritual.

Con excepción de algunos científicos como Max Planck y el Dr. Hamer que sí han dado crédito a Dios en sus investigaciones de la ciencia, por lo menos cada uno a su manera, la mayoría excluyen la espiritualidad en sus ciencias. Por eso vivimos una noche a nivel intelectual.

Continuamos.

Pero llega el momento en el que el Espíritu de Dios, al ver que las profundidades de la vida material del hombre son muy oscuras, dice:

“¡Hágase la Luz!”.

Aquí es cuando empieza a alborear dentro del hombre  natural. Dios lo sabe y ve muy bien lo necesaria que es la Luz. Esto sucede incluso si el hombre en su primer día no lo reconoce.

Pero es el momento en donde en el interior se produce una separación entre el día y la noche. En la luz espiritual la persona se da cuenta de la antigua noche de su corazón.

En la primera existencia natural, el hombre se encuentra en la tarde muy avanzada, o más bien en la noche. Pero la Luz que Dios le da es para el hombre una verdadera alborada; y, en efecto, así nace de la tarde y de la alborada del hombre el primer día de su vida.

Quien lea este libro correctamente tiene una descripción muy buena para profundizar su vida. Para conocerse a sí mismo.


Moisés estaba iniciado en todas las ciencias de los egipcios, pero si él hubiera querido explicar en su Génesis la formación del primer día natural de la Tierra, entonces, con toda su sabiduría, el mismo se habría dado cuenta que de la tarde y de la mañana nunca puede surgir un día, porque, naturalmente, a la tarde natural siempre le sigue la noche densa y el día no llega hasta la mañana.


De modo que lo que hay entre la tarde y la mañana, no puede ser sino la noche; y el día natural no puede ser sino lo que hay desde la mañana hasta la tarde.


Si Moisés hubiera dicho: “Y de esta manera de la mañana y de la tarde resultó el primer día”, entonces con toda razón podríais haber comprendido que se trataba de un día natural. Pero, siguiendo la correspondencia explicada, dijo justamente lo opuesto, porque se trataba de la tarde y la noche dentro del hombre.

Esto no será difícil comprenderlo porque nunca nadie ha visto a un recién nacido con plena sabiduría.

Cuando nace un niño, en su alma hay densas tinieblas, es decir, es de noche. Conforme crece, recibe enseñanzas y se vuelve más y más entendido en muchas cosas, y esto ya es la tarde, es decir, en el alma empieza a alborear.

Diréis que también por la mañana hay luz crepuscular y que Moisés bien hubiera podido decir:

“Y del amanecer y la mañana ya avanzada resultó el primer día”.

Pues sí, pero Moisés no iba a dar a los hombres una explicación que hubiera sido absolutamente absurda en el sentido espiritual.

Porque él sabía perfectamente que sólo la tarde corresponde alegóricamente al estado material del hombre, y que el desarrollo puramente mundano del intelecto del hombre tiene la misma tendencia que la tarde natural, cuya claridad oscurece al avanzar la hora.

Mientras más esfuerzo hacen los hombres con su intelecto para conseguir cosas mundanas, tanto más se debilita en sus corazones la Luz puramente divina del Amor y de la Vida espiritual. Por esto Moisés llamó tarde a esa luz mundana del hombre.


Solamente cuando Dios, en su Misericordia, le enciende al hombre una Luz de Vida en su corazón, este empieza a reconocer la vanidad de todo lo que hasta entonces ha conseguido con su intelecto en su tarde espiritual, y empieza a aceptar más y más que todos los tesoros de la luz crepuscular de la tarde son tan pasajeros como el mismo crepúsculo.


Pero la mañana es precisamente la verdadera Luz de Dios encendida en el corazón del hombre y, junto con la tarde anterior, constituyen su primer día verdadero.

Según lo que os acabo de explicar, tenéis que reconocer que hay una enorme diferencia entre estas dos luces o estos dos conocimientos, porque todo conocimiento en la luz mundana del anochecer engaña y por ello es pasajero. Solamente la Verdad dura eternamente, mientras que todo engaño es finito y llega a su destrucción.

Hasta aquí el resumen del 1er día de la "creación" de Moisés ❤.

Quien quiera leer la utilidad de los otros días descritos en el mismo capítulo que vaya a la fuente de estas explicaciones. Pero aquel se ha propuesto bastante, porque su vida puede cambiar para siempre. Solo hay que abrir el corazón para recibir el entendimiento verdadero.

La fuente es un libro escrito en 1840 y consta de unos 5,000 páginas y es patrimonio de la humanidad. Pero para ahorrar la búsqueda más abajo el enlace que lleva a los capítulos sobre este tema.


Fuente: https://jakoblorber.webcindario.com/audiolibro/Libros/Gran%20Evangelio%20de%20Juan/Gran%20Evangelio%20de%20Juan%20-%20Tomo%201.htm#157


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