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viernes, 6 de mayo de 2022

El renacer espiritual de la humanidad actual

Había una vez un hombre muy bueno y honrado. Siempre obedecía a Dios en todo y evitaba hacer lo malo. Se llamaba Job.  Y el día en que los ángeles tenían por costumbre presentarse ante Dios, llegó también el ángel acusador. Y Dios le dijo al ángel acusador:

—¡Hola! ¿De dónde vienes?

—Vengo de recorrer toda la tierra.

—¿Qué piensas de Job, mi fiel servidor? No hay en toda la tierra nadie tan bueno como él. Siempre me obedece en todo y evita hacer lo malo.

El ángel acusador respondió:

—¡Por supuesto! ¡Pero si Job te obedece, es por puro interés! Tú siempre lo proteges a él y a su familia; cuidas todo lo que tiene, y bendices lo que hace. ¡Sus vacas y ovejas llenan la región! Pero yo te aseguro que si lo maltratas y le quitas todo lo que tiene, ¡te maldecirá en tu propia cara!

Entonces Dios le dijo al acusador:

—Muy bien, haz lo que quieras con todo lo que tiene, pero a él ni lo toques. —Dicho esto, el ángel se marchó.

Así, unos bandidos atacaron y se robaron los animales. Al mismo tiempo cayó un rayo que mató a las ovejas y a los pastores. De repente, vino un fuerte viento del desierto y derribó la casa. ¡Todos sus hijos murieron aplastados! Cuando Job oyó todo esto, se puso de pie y rompió su ropa en señal de dolor; luego se rasuró la cabeza y se inclinó hasta el suelo para adorar a Dios.

Otro día los ángeles volvieron a reunirse con Dios, también el ángel acusador se presentó, y Dios le dijo:

—¡Hola! ¿De dónde vienes?

—Vengo de recorrer toda la tierra.

—¿Qué piensas de Job, mi fiel servidor? No hay en toda la tierra nadie tan bueno como él. Siempre me obedece en todo y evita hacer lo malo, y me sigue obedeciendo, a pesar de que me convenciste de hacerle mal sin ningún motivo.

El ángel acusador le contestó:

—¡Mientras a uno no lo hieren donde más le duele, todo va bien! Pero si de salvar la vida se trata, el hombre es capaz de todo. Te aseguro que si lo maltratas, ¡te maldecirá en tu propia cara!

Dios le dijo:

—Muy bien, te dejaré que lo maltrates, pero no le quites la vida (de su alma).

En cuanto el acusador se marchó y llenó a Job con llagas en todo el cuerpo. Por eso, Job fue a sentarse sobre un montón de ceniza, y todo el día se lo pasaba rascándose con una piedra. Su esposa fue a decirle:

—¿Por qué insistes en demostrar que eres bueno? ¡Mejor maldice a Dios, y muérete! —Pero Job le respondió:

—No digas tonterías. Si aceptamos todo lo bueno que Dios nos da, también debemos aceptar lo malo. Y a pesar de todo lo que le había sucedido, Job no pecó contra Dios diciendo algo malo.


Fin de la historia, o mejor dicho, ¿inicio de la historia? Esta es prácticamente la historia de la actual humanidad. ¿Qué ha hecho ella para que sea sometida a un genocidio?

Es probable que veamos en esta historia bíblica un comportamiento extraño de Dios. Lo primero que hay que entender que aquí que el ángel acusador (o Satanás como mencionan otras versiones bíblicas) es tan solo un medio por el cual Dios ejecuta su plan.

Dicho más claramente: ¿acaso no es Dios el autor intelectual de los sufrimientos de Job? ¿No es el ángel acusador tan solo un mensajero?  Pero, entonces, ¿cuál es resultado final de esta historia que espera Dios de nosotros?
Creo que esta se resume con las mismas palabras de Job:

«Dios, lo que antes sabía de Ti era lo que me habían contado de Ti, pero ahora mis propios ojos te han visto, y he llegado a conocerte personalmente. Así que retiro lo dicho, y te ruego me perdones».

Si la humanidad se vuelve sensata con Dios y reconoce que cayó en la soberbia de pensar que sabe más que Dios, entonces también vivirá un renacer espiritual.

Fuente: Libro de Job, versión TLA (Traducción Lenguaje Actual).


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