La
Asociación de Afectadas por la Vacuna del Papiloma (AAVP)
es una asociación sin ánimo de lucro creada en julio de 2009 para
orientar, asistir y ayudar a quienes han sufrido efectos adversos tras
recibir la vacuna del papiloma humano (VPH), exigir que se reconozcan
oficialmente tales efectos y aportar información sobre sus peligros a
quienes estén considerando la posibilidad de ponérsela. Y, por supuesto,
exigir que a las personas afectadas -número que por desgracia aumenta
cada día- se les de una atención sanitaria adecuada. Pues bien, hemos
hablado de todo ello con una de las impulsoras de la asociación y actual
presidenta,
Alicia Capilla Lanagrán, quien vivió un
auténtico infierno cuando vio cómo su hija, una niña sana sin problemas
de salud, empezó a sufrir graves síntomas inmediatamente después de ser
vacunada.
-Tenemos entendido que su hija empezó a tener problemas tras
recibir la segunda dosis de la vacuna del papiloma humano en un centro
de salud. ¿Qué sucedió?
-Pues que a los 15 minutos comenzó a marearse y a sufrir movimientos
tónico-clónicos que los facultativos no pudieron controlar por lo que
fue trasladada en ambulancia al hospital Clínico de Valencia por el SAMU
-el Servicio de Atención Médica de Urgencia español- ingresando esa
misma noche en la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos. Y ya esa
misma madrugada decidieron intubarla porque había sufrido una apnea
hablándonos además de una posible encefalitis como consecuencia de la
cual podía fallecer. Lo que no podíamos sospechar en ese momento es que
nuestra hija permanecería en la UCI ¡42 días!
-¿Qué les dijeron los médicos el ver su estado?
-Los médicos no sabían lo que estaba ocurriendo y propusieron
diversas posibilidades diagnósticas, todas ellas centradas en posibles
causas autoinmunes o tóxicas. Así empezaría lo que se convirtió en un
auténtico calvario en el que mi hija debió ser intubada cuatro veces. Lo
cierto sin embargo es que apenas dos días después ingresó una joven con
la misma sintomatología y resulta que también acababa de recibir la
segunda dosis de la misma vacuna. Con lo que se reafirmó nuestra
convicción de que sufría una reacción adversa a ella. De hecho luego
supimos que un facultativo había pedido discreción a los padres de la
otra joven al informarles del caso de nuestra hija.
-¿Qué hicieron ustedes entonces?
-Ante la gravedad de la situación mi marido y yo indagamos si en
otros países había casos parecidos porque según nuestras autoridades
sanitarias se trataba de casos únicos excepcionales y, para nuestro
asombro, vimos que no era cierto en absoluto, que en los informes del
Sistema de Notificaciones de Reacciones Adversas (VAERS)
de Estados Unidos había muchas notificaciones, 500 de ellas sobre
convulsiones. Nos reunimos entonces con el Consejero de Sanidad de la
comunidad valenciana,
Manuel Cervera Taulet, que nos
ofreció solicitar tantas opiniones médicas y ayuda como fueran
necesarias pero todo se quedó en meras promesas que nunca cumplió. Lo
único que conseguimos es que la Consejería de Sanidad nos entregara dos
cartas certificando la relación causal-temporal entre los síntomas de
las niñas y la administración de la vacuna y se constatara en ella que
no tenían enfermedades previas, que estaban sanas antes de recibir la
vacuna.
-Pues no es eso lo que se le transmitió a la opinión pública…
-No. Es más, a partir del 15 de marzo de 2008 cambiaron drásticamente
el diagnostico y nos dijeron que tanto mi hija como la otra niña debían
estar ¡somatizando problemas psicoemocionales! Me parece inaudito que
en pleno siglo XXI se utilice ese sambenito como argumento científico.
Es más, los muy hipócritas, cuando luego se incluyeron los síntomas que
sufrieron las niñas en la propia ficha técnica del medicamento,
advirtieron de ello en las campañas posteriores de vacunación. Sin que
su bellaquería les produjera el más mínimo sonrojo.
-Una falta de ética evidente…
-En efecto. Y sin escrúpulo alguno elaboraron un documento lleno de
contradicciones para exculpar la actuación de “los equipos médicos”
intentando zanjar así “el asunto” sin tener que verse en la tesitura de
explicar a los ciudadanos que se habían equivocado. Intentando al tiempo
silenciar las voces de los muchos médicos que ya empezaban a manifestar
sus reticencias respecto a la conveniencia de administrar la vacuna a
las niñas, reticencias con las que ponían en serio peligro la
pervivencia de lo que se había previsto como un fructífero negocio.
Era evidente que teorías como la de la “psicogenia masiva” o la de la
“enfermedad latente” que tan oportunamente se habían sacado de la manga
no terminaban de cuajar en un colectivo científicamente formado. Sin
embargo una serie de conferencias auspiciadas por el propio laboratorio
al amparo de las más altas instituciones y la denominada “rumorología
médica” hábilmente utilizada hicieron el resto.
Al principio los primeros casos -los de Valencia- parecían ser únicos en el mundo pero tanto el Consejero de Sanidad,
Manuel Cervera, como el Secretario de Sanidad del ministerio,
José Martínez Olmos,
reconocían que la vacuna era la causa; sin embargo, por arte de magia,
enseguida se pasó del reconocimiento explícito a la negación absoluta. Y
es que no se trataba de “casos únicos” y lo sabían. Bastaba consultar
las notificaciones que se habían cursado tanto en nuestro país como en
otros -informes
VAERS– antes de los casos de Valencia.
En el porqué de esta gran mentira y en la constatación de que no
tenían intención alguna de reconocer algo tan simple como que el
medicamento provoca efectos adversos está de hecho el origen de nuestra
asociación.
-¿Y en estos momentos cuál es la situación de la vacuna en España?
-No ha variado. En febrero de 2007 se acordó recomendar la vacunación
sistemática de todas las niñas de entre 11 y 14 años, propuesta que
asumió en septiembre la Comisión de Salud Pública y en octubre el
Consejo Interterritorial de Salud pero luego cada comunidad autónoma
implantó su propio programa en función de su particular logística. La
estrategia y la edad de vacunación fueron pues ya distintas. La mayor
parte eligió iniciar la vacunación a los 14 años, otras a los 13, tres a
los 12 y una a los 11. Y mientras unas optaron porque la vacunación se
realizase en los centros de salud otras la incluyeron en el programa de
vacunación escolar.
-¿Dándose ya información adecuada sobre los riesgos?
-No tengo conocimiento de que en España haya un documento en el que
se informe a los ciudadanos de las recomendaciones que se deben seguir
para la vacunación de la vacuna del papiloma humano. En Estados Unidos
la
Asociación de Pediatría sí ofrece una serie de
recomendaciones pero en España, en el mejor de los casos, se envía una
carta a los padres con escasa información en la que no se explican
adecuadamente sus potenciales efectos adversos. Por eso desde nuestra
asociación recomendamos a los padres que se lean las fichas técnicas de
las vacunas a fin de poder tomar una decisión informada, que conozcan
las indicaciones y precauciones que se deben tener en cuenta antes y las
reacciones adversas ya identificadas, tanto las detectadas en ensayos
clínicos como a través de notificaciones. El problema es que tanto para
la
Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) como para la
Agencia Europea del Medicamento (EMA) el balance beneficio-riesgo de estas vacunas se sigue considerando positivo.
-¿A pesar de la enorme cantidad de notificaciones?
-Así es. Obvian el elevado número de notificaciones sobre sospechas
de reacciones adversas de sus propias bases de datos -la mayoría de las
cuales las comunican profesionales sanitarios- y obvian que éstas son
mínimas porque los ciudadanos desconocen que existe este método y la
mayoría de los médicos no aceptan relacionar las reacciones adversas que
ven en muchas niñas tras ponerles la vacuna porque les han convencido
de que es prácticamente inocua. Y me parece intolerable que se ignore lo
que está pasando cuando el 43% de las notificaciones de sospechas de
reacciones adversas por la vacuna son de carácter grave.
Es más, las reacciones adversas a la vacuna del papiloma humano son
más frecuentes que en el resto de las vacunas. Un estudio llevado a cabo
en la comunidad valenciana demostró que los efectos adversos
notificados a las autoridades tenían una incidencia aproximada del 1 por
1.000, cantidad diez veces superior a la de otras vacunas administradas
a jóvenes de la misma edad. Además el 32% de las reacciones adversas se
clasificaron como graves.
-¿Qué efectos provoca?
-Bueno, éste ha sido y sigue siendo uno de nuestros caballos de
batalla: el reconocimiento de los efectos adversos. Aún apareciendo nada
más recibirse las vacunas y estando descritos en la ficha técnica
muchos médicos y las autoridades se han negado durante años -y siguen
haciéndolo aún- a reconocer la relación causal. Es paradójico y
lamentable ya que por eso muchas familias han tenido que recurrir a la
justicia a fin de que se reconozca el daño provocado. Hoy sabemos que la
mayor parte de los efectos adversos producen patologías neurológicas.
-¿Con qué síntomas?
-En 2009 nuestra asociación realizó una relación de los afectos
adversos sufridos por las 19 jóvenes a cuyos padres representamos y
constatamos que los más comunes eran cansancio, dolor de cabeza, dolores
articulares, pérdida de fuerza, mareos, debilidad en las piernas,
vértigos, visión borrosa, angustia, pérdida de equilibrio,
adormecimiento en manos y rodillas, dolores en el pecho, irregularidades
menstruales, imposibilidad para andar y pérdida de conocimiento. Y
luego, en la base de datos de la
Agencia Europea del Medicamento,
comprobamos que los efectos adversos notificados son similares.
Llamando poderosamente la atención el elevado número de casos que
acabaron en patologías neurológicas y muerte. Es pues indignante que
haya aún médicos, enfermeras y autoridades que sigan diciendo que los
graves problemas que sufren miles de niñas sanas tras ser vacunadas son
simples “casualidades”, que la vacuna no tiene nada que ver y que se
deben a problemas psicológicos que las niñas somatizan.
-En suma, toman a los ciudadanos por imbéciles; solo que no
les falta razón porque la mayoría de los padres siguen admitiendo que
les pongan esa vacuna a sus hijas a pesar de la gran cantidad de niñas
que han enfermado por su causa. Y hablando de cantidades, ¿dispone su
asociación de cifras concretas sobre el número actual de afectadas?
-A pesar de la infranotificación las cifras en Europa son alarmantes. Según la propia
Agencia Europea del Medicamento
en julio de 2015 se habían registrado ya 45.222 notificaciones de
sospechas de reacciones adversas siendo éstas las cinco primeras:
1) Enfermedades del sistema nervioso.
2) Desordenes generales y problemas en el lugar de administración.
3) Enfermedades músculo-esqueléticas y trastornos del tejido conectivo.
4) Enfermedades gastrointestinales.
5) Lesiones traumáticas, intoxicaciones y complicaciones de procedimientos terapéuticos.
-¿Y en España concretamente?
-La
Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios ha
recibido ya 3.266 notificaciones con una media de 3 reacciones por
caso; el 43% de carácter grave. Y se considera grave toda situación que
exige la hospitalización o su prolongación, provoca una discapacidad o
invalidez significativa y/o persistente, pone en peligro la vida o lleva
a la muerte. Considerándose asimismo graves las sospechas de reacción
adversa que se consideren importantes desde el punto de vista médico
aunque no se den los criterios anteriores. En cuanto a las muertes se
han admitido 5.
-¿Cuántas dosis de la vacuna se han puesto en nuestro país?
-Según la agencia española 5.802.450.
-Eso explica que las autoridades consideren que la vacuna
tiene un coste-beneficio “asumible” -que se lo digan sin embargo a los
padres cuyas hijas hoy están gravemente enfermas- si se asume que la
misma es eficaz pero ¡es que no está demostrada su supuesta eficacia!
Quien afirma lo contrario, miente. El problema de las vacunas en
general, incluida ésta, es que las reacciones que provoca no son siempre
inmediatas…
-Efectivamente; pueden aparecer después de varios meses. En la
asociación contamos con el caso de una niña que desarrolló una
enfermedad autoinmune y murió cinco meses después. Y otras dos han sido
diagnosticadas de fallo ovárico precoz, patología que obviamente no se
produce inmediatamente después de la vacunación.
Mire, quien a día de hoy siga sosteniendo que esta vacuna no produce efectos adversos es un irresponsable y falta a la verdad.
-Hablemos de las iniciativas que la asociación ha llevado a
cabo en estos años. ¿Pude decirnos con qué organismos se han reunido,
qué peticiones han hecho y cuál ha sido la respuesta en cada caso?
-Aunque llevamos desde 2009 trasladando a las autoridades sanitarias
nuestras preocupaciones se nos ignora como colectivo a pesar de que
nuestra lucha ha sido intensa, tanto a nivel nacional como
internacional. Ya en julio de ese año solicitamos una moratoria de la
vacuna presentando el 23 de diciembre en el Ministerio de Sanidad y
Consumo más de 9.500 firmas de personas que solicitaban la adecuada
atención sanitaria de nuestras hijas y otras afectadas así como el
reconocimiento expreso de los efectos adversos de la vacuna.
Lamentablemente el ministerio ni se dignó a responder.
El 9 de octubre de 2012, dimos una rueda de prensa para dar a conocer
un manifiesto en el que pedíamos a las autoridades la retirada de la
vacuna tras la muerte de una joven asturiana a la que se le había
inoculado… y tampoco se nos hizo el más mínimo caso. Un año después, el 6
de septiembre de 2013, informamos a la
Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios de
que el Ministerio de Salud de Japón había acordado dejar de recomendar
las vacunas contra el virus del papiloma humano y apenas dos días más
tarde nos contestaron diciendo que habían estado en contacto con las
autoridades japonesas y que si sus investigaciones cuestionaban el
balance beneficio/riesgo de las vacunas se actuaría en consecuencia.
Además nos hemos reunido dos veces en el ministerio con técnicos que
se deshicieron en compromisos que nunca cumplieron. También impulsamos
una iniciativa firmada por el Dr.
Carlos Álvarez Dardet,
Catedrático de Salud Pública, para solicitar al ministerio nuevamente
su exclusión del calendario vacunal y ya hemos recogido 37.000 firmas. Y
el pasado 19 de mayo nos reunimos con la Consejería de Sanidad de la
comunidad valenciana, encuentro que valoramos positivamente por los
compromisos acordados con el nuevo equipo de gobierno.
Cabe añadir que el pasado 31 de marzo se estrenó en Barcelona el documental
PAPIL.LOMA!! Les dones hem de decidir,
trabajo de investigación que ha contado con la colaboración de
profesionales de la salud, investigadores, activistas de salud pública,
asociaciones de madres y padres, asociaciones de afectadas y
responsables de instituciones públicas de salud con el objetivo de
aportar una reflexión crítica y la ciudadanía tenga elementos de juicio
para decidir. Se pretende concienciar a los ciudadanos del derecho que
tienen a la información, derecho que ha sido vulnerado.
-¿Y han hecho gestiones o acciones reivindicativas a nivel europeo?
-Por supuesto. El 16 de septiembre de 2015 tres asociaciones europeas
de víctimas de la vacuna fuimos recibidas por los representantes de la
Agencia Europea del Medicamento porque el
Comité para la Evaluación de Riesgos en Farmacovigilancia Europeo (PRAC)
estaba investigando a petición de las autoridades sanitarias danesas
dos graves reacciones adversas a la vacuna: el Síndrome de Dolor
Regional Complejo (CRPS) y el Síndrome de Taquicardia Postural
Ortostática (POTS). Y en ella solicitamos que se aplicase el Principio
de Precaución y se paralizase la vacunación hasta que se analicen con
rigor científico sus efectos adversos, las muertes que ha provocado y si
el balance beneficio/riesgo es realmente favorable. No sirvió de nada.
El
PRAC emitió una nota alegando lo de siempre, que “los datos disponibles” no apoyan que la vacuna provoque esos dos síndromes.
-Ustedes comenzaron en 2009 pidiendo una moratoria de la
vacuna pero en 2012 pasaron a exigir su retirada. ¿A qué se debió el
cambio de postura?
-La gota que colmó el vaso fue el fallecimiento en septiembre 2012 de
una niña de 13 años en Gijón tras una crisis asmática que sufrió tras
recibir la vacuna. Nos pareció absolutamente inaceptable desde cualquier
punto de vista. ¿Cómo puede justificarse que alguien sano pueda sufrir
graves problemas de salud e incluso morir para prevenir un hipotético
cáncer dentro de 30 años? Decidimos pues pedir su retirada del
calendario de vacunación, que se ofreciese a los padres información
suficiente, clara y adecuada antes de que éstos asumieran vacunar a sus
hijas, que se crease un fondo de compensación para las afectadas y que
no se extendiese la vacuna a los niños. Mire, es absurdo vacunar dados
los peligros que comporta, máxime teniendo en cuenta que se dispone de
medidas preventivas, eficaces y seguras como la citología, el
preservativo y la educación sexual. Y además de absurdo, caro. Algo
inasumible por un sistema sanitario casi en bancarrota.
-¿Han mantenido reuniones con representantes de los partidos políticos “progresistas”?
-En marzo de 2009 hablamos telefónicamente con el entonces Ministro de Sanidad –
Bernat Soria– y con el Secretario de Sanidad –
José Martínez Olmos -ambos pertenecientes al
Partido Socialista Obrero Español (PSOE)-. Y con representantes de
Izquierda Unida
quienes hicieron varias preguntas sobre la seguridad y eficacia de las
vacunas del papiloma humano en el Congreso de los Diputados. Y, más
recientemente, con técnicos de la Consejería de Sanidad de la Comunidad
Valenciana que, como saben ustedes, está en manos del
PSOE y
Compromis. Y en cuanto se estabilice un poco la situación política del país queremos trasladar nuestras preocupaciones y propuestas a
Ciudadanos y a
Unidos Podemos.
-Cuando la entrevistamos a usted en 2010 las cifras del VAERS
eran ya dramáticas: 18.000 reacciones adversas y 71 muertes. Entonces
su asociación colaboraba con Truth About Gardasil y nos contó que habían recibido presiones y amenazas. ¿Ha cambiado la situación en estos seis años?
-Las cifras, desgraciadamente, han aumentado. El último recuento de
la base de datos de VAERS data de julio de 2016 y en él encontramos
45.483 notificaciones de reacciones adversas, 5.814 de las cuales son
graves. Siendo 8.451 las jóvenes que no se han recuperado. La
Agencia Europea del Medicamento
tiene registradas en su base de datos 352 notificaciones que acabaron
en muerte. Me sorprendió tanto el número de fallecimientos que al
saberlo expresé mi preocupación a los técnicos de la agencia pidiéndoles
que se investigara todo esto con el máximo rigor porque es una cifra
muy alta.
En cuanto a nuestra asociación cuenta actualmente con un centenar de
socios y algunos colaboradores y simpatizantes aunque son muy numerosas
las personas que nos han contactado para comunicarnos casos de efectos
secundarios.
Y no, no hemos vuelto a recibir amenazas. Además en la actualidad colaboramos con
Sanevax, organización creada recientemente por algunas de las personas que trabajaban con
Truth About Gardasil.
-¿Han llevado a cabo alguna acción en el terreno judicial?
-El bufete
Almodóvar & Jara ha interpuesto doce demandas ante la Audiencia Nacional contra el
Sistema Nacional de Farmacovigilancia y contra la
Agencia Española del Medicamento y el Sistema Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad. También están encausados los dos laboratorios comercializadores:
Sanofi, Pasteur & Merck Sharp and Dohme (MSD) fabricante de
Gardasil y
GlaxoSmithKline (GSK) que elabora
Cervarix.
Solicitamos responsabilidad por incumplimiento de sus labores de
farmacovigilancia. Además estamos preparando una demanda civil que
estará lista en noviembre.
-¿Diría usted que en otros países europeos implementan políticas distintas de las nuestras?
–En general no existen diferencias significativas;
lo que sí que es cierto es que países como Dinamarca o Francia realizan
estudios de las notificaciones de sus bases de datos con asiduidad y en
España no. La falta de transparencia en nuestro país es tal que nuestra
asociación ha tenido que solicitar el número de notificaciones ¡durante
tres años! cuando se trata de datos que legalmente deberían ser
accesibles a cualquier ciudadano.
-¿Y son muchas hoy las reacciones contrarias a la vacuna?
-Ya en otoño de 2007, cuando el Ministerio de Sanidad y Consumo tomó
la decisión de incluir la vacuna bajo la cobertura del sistema público,
más de diez mil profesionales de la salud y varias asociaciones
científicas expresaron su desacuerdo en un manifiesto titulado
Razones para una moratoria de la aplicación de la Vacuna del VPH en España, movimiento
profesional sin precedentes por su posicionamiento y amplitud que
cuestionó la relación entre el coste y la oportunidad de la medida
manifestando asimismo serias dudas sobre su capacidad, eficacia y
elevado precio. En él se argumentaba además que España es un país de
baja frecuencia y mortalidad por cáncer de cuello de útero, que la
vacuna no es efectiva contra todos los serotipos cancerígenos -sólo
contra el 16 y 18 que en España están presentes únicamente en el 28% de
las lesiones precancerosas- y que se desconoce la inmunidad que confiere
pues aún no se sabía si serán necesarias dosis de recuerdo. Y pese a
ello la vacuna fue promocionada ante la opinión pública como eficaz para
prevenir el cáncer de cuello uterino, hipótesis que ni se ha podido
demostrar ni se podrá hacer en mucho tiempo porque la enfermedad tarda
de 20 a 30 años en desarrollarse.
Es más, una investigadora de la propia vacuna,
Diana Harper,
denunció y criticó la decisión de la vacunación intensiva en Estados
Unidos porque a su juicio tenía carácter “experimental”. Vamos, que en
realidad se experimenta con personas sin que éstas lo sepan.
Y cada día hay más estudios, organismos y científicos en todo el
mundo que sostienen que hay razones para estudiar los efectos adversos
con diligencia y responsabilidad. La
Academia Nacional de Medicina
de Colombia solicitó por ejemplo en 2015 al Ministerio de Salud y
Protección Social un cambio en los actuales protocolos de aplicación de
la vacuna. Solicitud que fundamentaron en la creciente información
nacional e internacional sobre la asociación entre la vacuna y el inicio
o agravamiento de diversas enfermedades autoinmunes.
Y el
Colegio Americano de Pediatras alertó recientemente
sobre ella pidiendo que se respetara el derecho de los padres a decidir
si vacunar o no a sus hijas y que se cumpliera con la norma del
consentimiento informado. Y es que los pediatras estadounidenses han
relacionado
Gardasil y
Cervarix con un nuevo síndrome denominado
Premature Ovarian Failure (POF) o
Insuficiencia Ovárica Prematura
en niñas y adolescentes vacunadas. Hablamos de menopausias prematuras
en las jóvenes inmunizadas y no hay estudios a medio o largo plazo sobre
esta enfermedad. En nuestra asociación tenemos de hecho a dos jóvenes
diagnosticadas como afectas de este síndrome.
Bueno, pues a pesar de tantas advertencias las agencias reguladoras siguen haciendo oídos sordos.
-¿Como valoran el tratamiento que en los medios de comunicación se ha dado y da al problema de esta vacuna y a la asociación?
-Al principio, cuando los primeros casos de Valencia salieron a la
luz, hubo repercusión mediática y empatía con las víctimas y sus
familias pero hoy tengo la impresión de que no es así. Ni hay
responsabilidad cívica. Algunos nos intentan descalificar diciendo
simplemente que somos un irracional grupo “antivacunas” o “antisistema”
cuando si eso fuera así no habríamos vacunado a nuestras hijas. Lo que
nosotros cuestionamos es la necesidad y seguridad de esta vacuna en
concreto y tenemos muy buenas razones para ello. A nuestro juicio no
todas las vacunas son iguales ni se pueden meter en el mismo saco.
Además si se quiere dar información rigurosa sobre la vacuna que nos
ocupa hay que apreciar las diferencias: incluidas las epidemiológicas
entre los distintos países. No se pueden comparar las necesidades de
algunas naciones subdesarrolladas con las del nuestro donde la
probabilidad de sufrir y morir de cáncer de útero es muy baja. Eso sí,
entendemos que los sistemas de comercialización y post comercialización
de las vacunas deberían ser más rigurosos que los estudios que se
realizan para su aprobación en el calendario vacunal.
-En la revista entendemos que no hay vacuna eficaz e inocua
alguna y por tanto no se justifica ninguna pero respetamos su parecer;
hecho este inciso permítanos una última pregunta: ¿qué acciones
internacionales de interés han tenido lugar recientemente que convendría
dar a conocer?
-Pues por ejemplo que el 14 de junio de 2013 Japón suspendió la recomendación de las dos vacunas,
Gardasil y
Cervarix, tras
comprobar que las reacciones adversas notificadas eran entre 1,7 y 3,6
veces mayores que dos vacunas -la neumocócica y la vacuna contra la
encefalitis japonesa- que acababan de ser incluidas en su calendario
vacunal. Aplicando el Principio de Precaución se decidió que antes hay
que investigar en profundidad sus efectos secundarios. Así que los
médicos pueden continuar recetándola pero con la obligación de avisar a
sus pacientes de que no está recomendada por la Administración
sanitaria. La medida se tomó tras comprobar el ministerio de salud
japonés 357 casos graves.
En la India la Corte Suprema de Justicia recibió una denuncia contra
el Inspector General de Medicamentos por conceder licencias para
comercializar
Gardasil y
Cervarix sin investigación adecuada previa alguna sobre su seguridad.
En Francia 1.200 profesionales de la salud han firmado un documento
negándose a vacunar a más niñas con esas dos vacunas. Y los médicos de
La Reunión -isla francesa del Océano Índico- han pedido al Parlamento
francés una comisión que investigue su eficacia y analice los daños que
provoca pidiendo que mientras se detenga la vacunación. Es más,
Michèle Rivasi, eurodiputada y vicepresidenta de
Los Verdes
en Francia, ha solicitado una moratoria de la vacuna a todos los
estados de la Unión Europea por considerar que no es ni eficaz, ni
segura, ni necesaria.
Y el pasado 26 de mayo la
Fundación Cochrane -conocida entidad de investigación e información independiente- acusó a la
Agencia Europea del Medicamento
de mala gestión al evaluar los casos de POTS y CRPS. Consideran su
informe de 26 de noviembre de 2015 poco transparente, engañoso,
peyorativo e impropio de una agencia reguladora que tiene que velar por
la salud de los ciudadanos.
“Nuestra sociedad no debería aceptar que
las evaluaciones de seguridad de los medicamentos se dejen en manos de
empresas con grandes intereses financieros y de una agencia reguladora
que recibe el 80% de su financiación de la industria farmacéutica”, dicen en su escrito. De hecho en nuestro propio país la
Plataforma NoGracias, cuyo
fin es promover y fomentar un sistema de salud democrático al servicio
de la sociedad, ha calificado ese informe de escándalo científico y
político por ser
“poco transparente e insultante con los médicos que
señalan los posibles efectos secundarios mientras es complaciente con
los datos proporcionados por las farmacéuticas”.
Sanevax, organización que reivindica vacunas seguras, efectivas y necesarias, envió por su parte una carta a la
Agencia Europea del Medicamento denunciando
que cada vez hay más niñas adolescentes con graves problemas de salud
tras recibir las vacunas contra el virus del papiloma humano y que son
cada vez más los padres y médicos que se oponen a ellas.
Termino indicando que en Colombia la situación es trágica desde
agosto de 2014; se han notificado muchos casos -ha habido ya varias
muertes-y algunas jóvenes incluso han intentado suicidarse. El problema
se discutió recientemente de hecho en el Senado y la propia Corte
Constitucional ha pedido al Ministerio de Salud explicaciones sobre los
efectos secundarios de la vacuna.
En fin, tanto despropósito no puede seguir justificándose y la verdad es que no entiendo cómo la sociedad no reacciona.
Hasta aquí la entrevista. Nosotros queremos recordar por nuestra parte que
Discovery DSALUD es
probablemente el medio de comunicación del mundo que más información ha
dedicado a este gravísimo problema habiendo publicado numerosas
noticias además de amplios artículos. Ya en el nº 99 -correspondiente a
noviembre de 2007- publicamos un amplio reportaje titulado
El sinsentido de la Vacuna para el Virus del Papiloma Humano que se apoyó en el mismo número con un editorial de nuestro director titulado
¡No vacune a su hija! dedicando al asunto la portada. Volvimos de nuevo a la carga en el nº 114 con el reportaje titulado
La
multinacional Merck, fabricante de Gardasil, llevada a los tribunales:
más víctimas de la llamada Vacuna contra el Virus del Papiloma Humano que apoyó nuestro director con otro editorial esta vez titulado
Más de un centenar de niñas españolas, víctimas de Gardasil. Y posteriormente publicamos los artículos
Las
afectadas por la vacuna del VPH no quieren ser olvidadas, Nuevas
víctimas de la vacuna contra el virus del papiloma humano, Nuevos datos
del peligro de la vacuna Gardasil, Encuentran ADN recombinante del virus
del papiloma humano ¡en la vacuna destinada a combatirlo! y
La Vacuna del Virus del Papiloma Humano provoca vasculitis cerebral), ¿Procesará el Tribunal Supremo de La India a Bill Gates? y
Acusan a la OMS y a los CDC de ocultar la verdad sobre la vacuna del virus del papiloma humano que
aparecieron en los números 118, 128, 134, 143, 156, 180 y 192
respectivamente. Sin olvidar que en el nº 153 apareció un tercer
editorial de nuestro director titulado
Muere otra niña tras ser vacunada con Gardasil.
Tiene todo ello agrupado en
www.dsalud.com/index.php?pagina=virus_papiloma.
Es más, hemos publicado sobre las vacunas en general muchos más artículos entre los que solo destacamos los últimos:
Denuncian
ante miles de médicos y científicos los peligros de las vacunas (nº
173), Dr. Marcos Mazzuka: “Muchas vacunas son peligrosas y no se
justifican” (176), Confirmada la farsa de los CDC: ¡las vacunas
causan autismo! (177), La OMS y UNICEF, acusadas de amparar vacunas
para controlar el crecimiento poblacional (180) y
Manifiesto médico contra el actual sistema de vacunación (191). Y hemos publicado anteriormente muchos más como el lector puede comprobar entrando en
www.dsalud.com/index.php?pagina=vacunas.
Cabe añadir que la única entidad jurídica que solicitó formalmente en los tribunales españoles la moratoria de
Gardasil y
Cervarix ha sido la
World Association for Cancer Research (WACR) que preside nuestro director,
Jose Antonio Campoy.
Lo hizo nada más aprobarse su comercialización comunicando la decisión a
todos los medios de comunicación sin que ni uno solo se hiciera eco de
ello. El tiempo, sin embargo, ha vuelto a darle la razón y nos parece
pues oportuno recoger en el recuadro anexo el comunicado que entonces se
emitió de forma íntegra para que pueda constatarse cómo una vez más se
adelantó ocho años a lo que hoy empieza a admitirse.
Jesús García Blanca
Recuadro
Comunicado emitido por la WACR en septiembre de 2008
La World Association for Cancer Research (WACR), contra la llamada Vacuna del Virus del Papiloma Humano
“La
World Asociación for Cancer Research (WACR), ante el
comienzo en España de la inoculación masiva en niñas de la llamada
Vacuna del Virus del Papiloma Humano, reitera públicamente que tal
acción no se justifica ni médica ni científicamente porque ni se ha
probado que la vacuna sea eficaz, ni es cierto que impida a las
vacunadas contraer en el futuro cáncer cervico-uterino, ni hay estudios
que avalen su seguridad. Antes bien, hay datos suficientemente
alarmantes como para aplazar esa decisión cuya urgencia no se justifica
en absoluto. Basta para entenderlo saber que:
- La eficacia real de la vacuna no podrá constatarse antes de 30 o 35 años. Lo reconoció públicamente la ex Ministra de Sanidad y Consumo, Elena Salgado.
- No hay datos suficientes que avalen la seguridad de la vacuna. La
FDA norteamericana aprobó la vacuna por la vía rápida
-incomprensiblemente porque la incidencia de este problema en el mundo
es muy baja- permitiendo al laboratorio fabricante que la vendiera sin
tener que presentar el estudio masivo exigido ¡hasta septiembre del 2009! Luego, ¿por qué no se espera al menos hasta esa fecha?
- No se han realizado ni siquiera estudios de genotoxicidad y carcinogenicidad de la vacuna a largo plazo.
Luego, paradójicamente, nadie puede asegurar que las niñas no
contraigan cáncer por vacunarse. O que se intoxiquen a nivel genético.
- Nadie puede garantizar que las niñas no padecerán cáncer cervico-uterino en el futuro por vacunarse. Quien afirma tal cosa miente.
- A la opinión pública se le está ocultando que según la organización no gubernamental estadounidense Judicial Watch -dedicada a examinar las acciones del Gobierno norteamericano- hasta
mediados de junio de este año ha habido en Estados Unidos 18 personas
muertas y 8.864 que han sufrido efectos adversos tras ser vacunadas con Gardasil.
Las autoridades sanitarias dicen que aunque la relación en el tiempo es
evidente –tuvieron lugar después de vacunarse- no hay pruebas
concluyentes de que la causa sea la vacuna. Cabe agregar que tampoco de
lo contrario.
- La urgencia por vacunar no se justifica. El Virus
del Papiloma Humano no es una enfermedad aerotransportada altamente
infecciosa que justifique una vacunación obligatoria. No hay un riesgo
inmediato de transmisión rápida del VPH en nuestras escuelas al igual
que pudiera llegar a ocurrir en un momento dado con un brote de
meningitis o sarampión.
- No se está informando adecuadamente a la ciudadanía de que la vacuna es voluntaria. Antes bien, se está haciendo creer a los padres que es poco menos que imprescindible mediante informaciones sesgadas y campañas publicitarias claramente engañosas.
- Los tipos de alto riesgo del virus para los que se supone sirve la vacuna (16 y 18) tienen en España un predominio muy bajo. En nuestro país la prevalencia de infección por VPH es de hecho una de las más bajas de Europa.
- Ni siquiera se conoce durante cuánto tiempo protege la vacuna. Y ello puede obligar a tener que revacunar a las niñas y jóvenes una y otra vez cada cierto tiempo.
- No se ha incidido suficientemente en el hecho de que la vacuna sólo
funciona –si realmente lo hace- cuando la persona que la recibe no está ya infectada por alguno de los virus incluidos en ella en el momento de la inoculación. A pesar de lo cual se piensa poner la vacuna a todas las niñas sin comprobarlo.
- Se ha hecho creer a la sociedad que en el seno de la
comunidad médica y científica hay consenso sobre la eficacia y seguridad
de la vacuna y sobre la conveniencia de utilizarla pero eso es absolutamente falso. El actual Director General de Salud Pública, D. Ildefonso Pérez,
se mostró pública y rotundamente contrario a la vacuna antes de asumir
su actual cargo cuando ejercía como catedrático de Medicina Preventiva y
Salud Pública en la Universidad Miguel Hernández-. Y el Dr. Juan Gérvas -miembro del equipo CESCA,
colectivo español que agrupa a muchos médicos de Atención Primaria- se
manifestó en el mismo sentido. Es más, recordamos que hay un manifiesto
solicitando la moratoria de la vacuna firmado por numerosos médicos
entre cuyos firmantes están Carlos Alvarez-Dardet -catedrático de Salud Pública de la Universidad de Alicante y Director del Journal of Epidemiology and Community Health-, Miquel Porta -catedrático de Salud Pública en el Instituto Municipal de Investigación Médica y en la Universidad Autónoma de Barcelona-, Beatriz González López-Valcárcel -catedrática de Economía Aplicada en la Universidad de las Palmas de Gran Canaria-, María José Rabanaque Hernández -Profesora Titular de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Zaragoza-, Soledad Márquez Calderón –miembro de la Fundación Instituto de Investigación en Servicios de Salud de Sevilla-, Lucía Artazcoz –investigadora del Centro de Análisis y Programas Sanitarios Leonor Taboada-, Carmen Valls Llobet –especialista en Medicina Interna y Endocrinogía-, Carmen Sánchez Contador -doctora del Servicio de Promoción de la Salud en la Consejería de Salud de Baleares-, Carmen Mosquera Tenreiro –epidemióloga en la Consejería de Salud y Servicios Sanitarios de Asturias-, María José Hernandez Ortiz -presidenta de ADIBS (Asociación de Mujeres y Salud de las Islas Baleares) y Jimena Jiménez Madrazo –doctora del Instituto DIS (Dona i Salut) de Baleares. Y así hasta más de 3.700 personas que exigen que se informe de la verdad.
- La vacuna puede crear a la larga un falso sentido de protección al no afirmarse claramente que no inmuniza contra el cáncer de cerviz
lo que puede originar descuidos en los controles anuales que sí se
consideran cruciales para diagnosticar displasias antes de que puedan
convertirse en cáncer.
- No se han dado a conocer los artículos existentes sobre los posibles efectos secundarios de la vacuna, ni sobre los riesgos que comporta que la misma se inocule a la vez que otras.
- Tampoco está debidamente explicado por qué Merck testó Gardasil contra un placebo que contenía aluminio. Mientras la mayoría de los placebos tienen base salina la FDA permitió a Merck
usar un placebo con aluminio lo que indudablemente reduce la posible
diferencia estadística en el número de efectos secundarios entre el
producto y el placebo.
- Se trata de una vacuna con un coste elevado. ¿A
qué otros servicios médicos públicos tiene que renunciar o dejar de
atender la sociedad debido al coste de la vacuna teniendo en cuenta la
relación coste-beneficio de la misma?
En suma, la
World Association for Cancer Research (WACR)
considera injustificada en este momento la vacunación masiva impulsada
por las administraciones sanitarias y está dispuesta a aconsejar a los
padres cuyas hijas pudieran enfermar -o morir- tras ser vacunadas los
pasos legales adecuados para exigir las responsabilidades civiles y
penales correspondientes.
Es más, si tales hechos se producen la WACR presentará además por su
parte querellas criminales contra todos quienes resulten responsables”.
El peligro de las vacunas
Fuente: https://www.dsalud.com/reportaje/mueren-352-adolescentes-europeas-tras-vacunarse-gardasil-cervarix/